Cómo cae la torre desde el más elevado pico
y sus ladrillos de hielo entremezclados con las ruinas
nacidas del frío intenso de tu atrapada mente,
en el confort de la muerte, en el devenir a cero del tiempo,
mientras susurraba el reloj cada segundo en tus oídos,
mientras caías por tu batiente en el invierno cristalino.
Lloraste entonces como un niño,
atrapado entre morros de cálido pasado,
como un ser terrenal nacido de un vientre,
criado en el fuego y bañado de la suerte;
que te derrite y destroza...
como tornado en medio del océano
rodeando a tu vida arponeada en banalidad.
Te resquebrajas entre lágrimas como tu torre cristalina
con tus manos entrecruzadas, elevadas como copa,
aguardando por el milagro tan visible como las brisas
que cubren tu futuro con la maldición de la desdicha
que va y viene, como granos de arena en el reloj de la muerte
que te dejan sin migajas en el paraíso del todo.
Rendido a sus pies te entregas
sumiso ante la carencia del tiempo
ante los manchados escombros que algún día
cubrieron tu vida atrapada en los tormentos.
lunes, 31 de diciembre de 2018
jueves, 22 de noviembre de 2018
TE REGALO MI RESPIRAR
te brindo de mi aire
en días de poca lluvia
cuando los pasos pesan
y es que las rocas se atraviesan
son montañas que se disfrazan
en el camino de la espera
y mi mundo en penas llama
como un canto de ballenas
rosando el humo negro
de este cuerpo en pena
en este infierno al que llamo tierra
el cual a diario me condena
así me queden las palabras
que ahuyentan estas rejas
a las que todos llaman cuerpo
pero yo llamo vida ajena
te regalo mi respirar
cuando se me esfumen ya las letras
cuando los días me callen
y mi mente se encapsule
en esta celda que me maneja
en noches estrelladas
con esta vida marchita
con este ser que me aqueja
que nadie conoce
que a nadie llena
te regalo mi respirar
en días de poca lluvia
cuando los pasos pesan
y es que las rocas se atraviesan
son montañas que se disfrazan
en el camino de la espera
y mi mundo en penas llama
como un canto de ballenas
rosando el humo negro
de este cuerpo en pena
en este infierno al que llamo tierra
el cual a diario me condena
así me queden las palabras
que ahuyentan estas rejas
a las que todos llaman cuerpo
pero yo llamo vida ajena
te regalo mi respirar
cuando se me esfumen ya las letras
cuando los días me callen
y mi mente se encapsule
en esta celda que me maneja
en noches estrelladas
con esta vida marchita
con este ser que me aqueja
que nadie conoce
que a nadie llena
te regalo mi respirar
jueves, 8 de noviembre de 2018
ROCA EN EL DESIERTO
Como si las nubes oxidadas
se unieran ante mis ojos ausentes
y formaran el brillo que algún día
quitaron las profundas sombras de su mirada,
con sus manos rechinando
por el roce pútrido de las profundas aguas,
que inundaban nuestro deseo de amor impertinente.
Le gustaba que jugara con sus palabras,
aquellas que rodaban y frotaban de sus ojos
como fuente que florece, o presa que se resquebraja,
ante el vacío inmenso de un amor que nunca llama
ante las llamas del deseo que nunca están en calma.
Miraba entonces yo, con mis cuencas perdidas,
hacia las constelaciones pintadas en el firmamento,
pero el diablo las leía, como leer su cuerpo,
muerto ante las brisas ácidas de un corazón errante
desechando su interior hacia el impertinente suelo
que seduce su mirada, se hunde en aguas calmas...
Su interior es una roca perdida en el desierto.
se unieran ante mis ojos ausentes
y formaran el brillo que algún día
quitaron las profundas sombras de su mirada,
con sus manos rechinando
por el roce pútrido de las profundas aguas,
que inundaban nuestro deseo de amor impertinente.
Le gustaba que jugara con sus palabras,
aquellas que rodaban y frotaban de sus ojos
como fuente que florece, o presa que se resquebraja,
ante el vacío inmenso de un amor que nunca llama
ante las llamas del deseo que nunca están en calma.
Miraba entonces yo, con mis cuencas perdidas,
hacia las constelaciones pintadas en el firmamento,
pero el diablo las leía, como leer su cuerpo,
muerto ante las brisas ácidas de un corazón errante
desechando su interior hacia el impertinente suelo
que seduce su mirada, se hunde en aguas calmas...
Su interior es una roca perdida en el desierto.
martes, 23 de octubre de 2018
NO SER
Optó entre aquellos matorrales del ser
por la hoja marchita de la insumisión,
por el tropezar de la vida opuesta
entre brillantes de gritos ausentes
y miradas de recelo ante el ojo que nunca fue.
Dos caminos tienen aquellos que nunca respiran,
entre matorrales alejados de la grandeza del ser
que no trepan por la rama del ser interior
oculta entre las gotas deslizantes
del miedo, la lujuria y las oscuras miradas,
que se enajenan con miedo ante los deseos mundanos.
Porque entre ser y no ser, no existo,
en este circulo de una dirección, preso en brillo y oscuridad
y en opciones que me encierran en infinitos bosques
de amargura empapada por el deseo de la carne
y la sed del interior por el brillar de las pieles
... Aquellas ocultas tras la corbata de la muerte.
No soy en tu infierno, tampoco en mi paraíso,
con el calor llameante de la libertad que me condena
a una muerte con penas, pero a una vida sin cadenas
que en vida llevo colgadas como el ancla en aquella marea
de aquel barco que nunca se hundirá
ante los deseos de la vida cotidiana, desdichada.
Nunca seré, en tu mundo de amargura,
nunca existí en ese bosque colmado de hojas,
ni en este mar que me rodea de la muerte
en mi cápsula de opciones infinitas,
ni en las ramas que me trepo por la libertad de la golondrina...
por la hoja marchita de la insumisión,
por el tropezar de la vida opuesta
entre brillantes de gritos ausentes
y miradas de recelo ante el ojo que nunca fue.
Dos caminos tienen aquellos que nunca respiran,
entre matorrales alejados de la grandeza del ser
que no trepan por la rama del ser interior
oculta entre las gotas deslizantes
del miedo, la lujuria y las oscuras miradas,
que se enajenan con miedo ante los deseos mundanos.
Porque entre ser y no ser, no existo,
en este circulo de una dirección, preso en brillo y oscuridad
y en opciones que me encierran en infinitos bosques
de amargura empapada por el deseo de la carne
y la sed del interior por el brillar de las pieles
... Aquellas ocultas tras la corbata de la muerte.
No soy en tu infierno, tampoco en mi paraíso,
con el calor llameante de la libertad que me condena
a una muerte con penas, pero a una vida sin cadenas
que en vida llevo colgadas como el ancla en aquella marea
de aquel barco que nunca se hundirá
ante los deseos de la vida cotidiana, desdichada.
Nunca seré, en tu mundo de amargura,
nunca existí en ese bosque colmado de hojas,
ni en este mar que me rodea de la muerte
en mi cápsula de opciones infinitas,
ni en las ramas que me trepo por la libertad de la golondrina...
martes, 4 de septiembre de 2018
PÁGINA CERO
Me acuesto entre las nubes
de tus aguas congeladas
que me hacen flotar en versos
de amores y ojos que se empapan
elevándome hasta aquella,
la copa entre la nube más alta.
la copa entre la nube más alta.
Escribo de nuevo a la pureza
de un demonio olvidado en el limbo:
se llamaba amor, todos le temían;
ahora le dicen llanto, karma y melancolía...
Pero nadie le corre, solo de él se aíslan
cual pez hacia la superficie,
cual ave escapando entre la brisa.
A veces me veo saltando entre llantos
sonrisas, claveles, cupidos y santos;
a veces me pierdo y siempre me callo
pero llego hasta el fondo,
al calor de tus promesas desdichadas
con tu amor renovado y con tus aires de grandeza
ante este corazón condenado.
El bien y el mal ¿cuál te define?
entre estos mundos de sonrisas dibujadas
en este presente tan ajeno, tan nuestro,
que me hace perder la cabeza
entre el pasado que me aísla
y el mañana que nos corroe.
jueves, 16 de agosto de 2018
Circulos
Y pide a gritos mi masa errante
retroceder mis pasos por aquella calle ciega
¿Cuánto más por renacer en este mundo ya escaso,
herido, adolorido y acabado?
¿Cuánto más por el solo respirar
este aire oscuro, denso y tan mío?
El día lo cuestionaba al reflejo de mi rostro
posado sobre las aguas del edén contaminado
¿Qué será de ti en aquel charco
en el cual presas quieres tus manos?
Con arrepentimiento cayó de rodillas
ante las mudas palabras del desdichado.
Entonces desea el diablo el revivir mis palabras,
entre sueños dormidos, agonizantes...
Con el sol danzando de esquina a esquina,
entre diferentes tonos, con el mismo sentir
que me cansa, me encierra en este camino circundante;
definido, extenuante, oscuro...
Pero me entrego como un ave a su nido,
y me hundo como una roca inerte en el agua...
Entonces...
¿Cómo no querer presas mis manos
en este finito presente de aguas turbias...
Cuando los comienzos me cansan,
los caminos me pierden
y los finales me seducen?
domingo, 17 de junio de 2018
El Titiritero
A la guerra condenados,
nacidos de las balas,
con sus ojos vendados...
Caía el pueblo dormido
sobre la trampa de la guerra,
sobre las ramas de plomo
y los juguetes con calibres.
Arrebataron, ciegos, de sus manos
la venda transparente de una generación despierta
y sus diversiones miles: paz y naturaleza.
¿A quién le importa tu rudeza?
¿Y la paz a la que tanto rezas?
Hipócrita, te enmascaras
con la cara doble de la moral frustrada,
con los sueños de los pies descalzos,
con los muertos que nunca has llorado
y las tierras que nunca has sembrado.
Títeres ciegos, falsa generación débil.
Y fuerza, no alcanzas para recuperar mis sueños,
ni sacarles a los ya muertos de su confort inspirador
ni de su infinita y santa pobreza,
ni de sus caminos imaginarios,
infiernos que se hacen eternos.
Las armas crecen, historias con lágrimas de sangre
el plomo inunda sus pulmones con aires ignorantes,
mientras su ceguera engrandece las manos del titiritero
manchadas por los crímenes de la delgada muerte.
Con ustedes no respiro... Títeres ya somos menos
y así sea muertos contaremos
la historia de los que nunca fueron.
nacidos de las balas,
con sus ojos vendados...
Caía el pueblo dormido
sobre la trampa de la guerra,
sobre las ramas de plomo
y los juguetes con calibres.
Arrebataron, ciegos, de sus manos
la venda transparente de una generación despierta
y sus diversiones miles: paz y naturaleza.
¿A quién le importa tu rudeza?
¿Y la paz a la que tanto rezas?
Hipócrita, te enmascaras
con la cara doble de la moral frustrada,
con los sueños de los pies descalzos,
con los muertos que nunca has llorado
y las tierras que nunca has sembrado.
Títeres ciegos, falsa generación débil.
Y fuerza, no alcanzas para recuperar mis sueños,
ni sacarles a los ya muertos de su confort inspirador
ni de su infinita y santa pobreza,
ni de sus caminos imaginarios,
infiernos que se hacen eternos.
Las armas crecen, historias con lágrimas de sangre
el plomo inunda sus pulmones con aires ignorantes,
mientras su ceguera engrandece las manos del titiritero
manchadas por los crímenes de la delgada muerte.
Con ustedes no respiro... Títeres ya somos menos
y así sea muertos contaremos
la historia de los que nunca fueron.
sábado, 12 de mayo de 2018
Caricias color carne
Porque en la guerra del corpus,
aquella luz en común entre las pieles
ilumina lo que nunca, une lo que tal vez
cuando sin nombre entre sudor clama
el querer ajeno por el placer del ego.
En la frontera encuentro mis manos,
entre el placer que a mis deseos corroe
y lo carnal perdido en su ganoso ser
que me conjura sobre cada palma...
sobre el finito encuentro de los dedos.
Y observo atento aquel espacio
estrellado entre el sol y la tierra,
donde hallo tus caras de tristeza,
colmando a mi cuerpo con el humor de la carne
que me diluye en sus caricias voladoras.
Porque lo que no fue en uno, es en dos
y de él nace la calma sin fin,
que me une a la falsedad y deseo de un cuerpo
más muerto que el mío, pero más vivo que el anterior.
Estoy en la dimensión donde mueren las pieles.
aquella luz en común entre las pieles
ilumina lo que nunca, une lo que tal vez
cuando sin nombre entre sudor clama
el querer ajeno por el placer del ego.
En la frontera encuentro mis manos,
entre el placer que a mis deseos corroe
y lo carnal perdido en su ganoso ser
que me conjura sobre cada palma...
sobre el finito encuentro de los dedos.
Y observo atento aquel espacio
estrellado entre el sol y la tierra,
donde hallo tus caras de tristeza,
colmando a mi cuerpo con el humor de la carne
que me diluye en sus caricias voladoras.
Porque lo que no fue en uno, es en dos
y de él nace la calma sin fin,
que me une a la falsedad y deseo de un cuerpo
más muerto que el mío, pero más vivo que el anterior.
Estoy en la dimensión donde mueren las pieles.
jueves, 5 de abril de 2018
El silencio y sus placeres
Porque a veces son muchas las palabras que proclaman
entre risas, deshonras, deseos y aguas calmas,
porque a veces todas sobran cuando sin esencia viajan
entre oídos dispersos, mil bocas ensimismadas
poseídas por el deseo o el pecado de las caras,
por su insólita naturaleza y placer de vida franca
o solo por ser humanos entre espadas de palabras
más vacías que el espacio que entre dos letras reclama
la pausa entre mentiras y visiones profanas.
El silencio y sus placeres de mi boca que no rasga
de par en par deseos que a la otra mente engaña
y a su jovial querer, su mente maltratada
confundida, extasiada, exaltada o castigada,
poseída por las simplezas que a su vida abrumada
convierten en cuadrados o rombos no escarlata.
Es el placer de no existir también gracias a la palabra
que no sale; sólo se piensa, se guarda y resquebraja
con la última capa de cara que en cada luz es variada.
Porque la vida es mejor cuando no ambicionas hadas,
ni las dices, ni las sientes, las invocas o reclamas,
cuando solo con tu mente entre gente acongojada
o en el oscuro que no acaba entre mil estrellas contadas
reales haces tus sueños, muchas veces entre lágrimas
sin Dios juzgando a tu verbo o el diablo quemando tu cara,
por lo que pudo y no fue, por lo bueno que se enmaraña
en el quizás de la calma, el confort de la almohada
que es la única que escucha entre mil gritos que calman
lo que el sagrado silencio beatifica entre mañanas.
entre risas, deshonras, deseos y aguas calmas,
porque a veces todas sobran cuando sin esencia viajan
entre oídos dispersos, mil bocas ensimismadas
poseídas por el deseo o el pecado de las caras,
por su insólita naturaleza y placer de vida franca
o solo por ser humanos entre espadas de palabras
más vacías que el espacio que entre dos letras reclama
la pausa entre mentiras y visiones profanas.
El silencio y sus placeres de mi boca que no rasga
de par en par deseos que a la otra mente engaña
y a su jovial querer, su mente maltratada
confundida, extasiada, exaltada o castigada,
poseída por las simplezas que a su vida abrumada
convierten en cuadrados o rombos no escarlata.
Es el placer de no existir también gracias a la palabra
que no sale; sólo se piensa, se guarda y resquebraja
con la última capa de cara que en cada luz es variada.
Porque la vida es mejor cuando no ambicionas hadas,
ni las dices, ni las sientes, las invocas o reclamas,
cuando solo con tu mente entre gente acongojada
o en el oscuro que no acaba entre mil estrellas contadas
reales haces tus sueños, muchas veces entre lágrimas
sin Dios juzgando a tu verbo o el diablo quemando tu cara,
por lo que pudo y no fue, por lo bueno que se enmaraña
en el quizás de la calma, el confort de la almohada
que es la única que escucha entre mil gritos que calman
lo que el sagrado silencio beatifica entre mañanas.
martes, 6 de marzo de 2018
LÍMITES
Límite aquel cuerpo que separa de mis manos
el filo glorioso de la gloriosa montaña
y lo es también la mente que en la mía resquebraja
leves delirios de templanza y extraña cordura vana.
Extremo del castigo, este que ata mis manos
al sueño del sin fin y las codicias del deseo,
de mil vidas poseídas por dos mil ojos apagados
y aquellas lunas que castigan sus estrelladas noches de llanto.
Límite aquel orificio que brilla de aquí a lo alto
cuando sin miedo a su luz, esta mirada levanto
y entre luces amarillas y visiones de colores
se esclarece el loco camino a sus ojos de manzano.
O el fin son las palabras que una vez escritas
se borran de mi mente mientras esta hoja dormida
con sus mil entierros de letras, palabras, frases y rimas
de amores que nunca fueron y sus sueños que no terminan,
se esconde entre consuelos de manos que ya no le miran.
Mil barreras turbias, mil aguas que no caminan
más que en un vaivén de luces y esperanzas que las dominan.
domingo, 18 de febrero de 2018
EL PARAÍSO
El paraíso sin sabores y sin auras que asesinan
soledades colapsadas en tu mente adolorida,
que se cansa entre las junglas de aquellas aves en ruina
porque el cielo no les alumbra y el suelo ya no rechina.
Paraíso del sin nombre, sin pies, lágrimas ni voces,
que saca de sus pulmones aquel aire que se esconde
entre cuerpos que ya no sienten tus más lunáticos temores
y entre luces que ya no eclipsan tus mil sueños de colores.
Conozco un mundo maldito y uno entre cielos turbios,
también conozco el secreto de las tierras que ya no giran,
pero ahora mi mente en blanco y mi consciencia abatida
descansa en el paraíso de la soledad repentina.
soledades colapsadas en tu mente adolorida,
que se cansa entre las junglas de aquellas aves en ruina
porque el cielo no les alumbra y el suelo ya no rechina.
Paraíso del sin nombre, sin pies, lágrimas ni voces,
que saca de sus pulmones aquel aire que se esconde
entre cuerpos que ya no sienten tus más lunáticos temores
y entre luces que ya no eclipsan tus mil sueños de colores.
Conozco un mundo maldito y uno entre cielos turbios,
también conozco el secreto de las tierras que ya no giran,
pero ahora mi mente en blanco y mi consciencia abatida
descansa en el paraíso de la soledad repentina.
jueves, 18 de enero de 2018
MUERTE
Muerte tú que llegas, muerte que te marchas,
envolviendo a mis soleados en los deseos de tus glorias,
que no respetas luna.... ni llena, ni invisible, ni media,
o que invades ante tristezas o peleas con vidas plenas.
Tú que ante tinieblas de túneles en luto,
puedes quitar mil cantares de mil pájaros que vuelan,
sobre tumbas de margaritas o de rosas de blanca seda
y con tu costal a cuestas de mil almas sangrientas,
te escabulles entre carros, paredes o tormentas.
Tú que no respetas ni pieles ni carteras,
eres la más pura entre todas estas fieras,
que con sus rodillas calcinadas defienden su alma en pena,
y a los ángeles de pluma negra y aureolas que no vuelan
escupes sobre su cielo y sus blancas arenas.
Tú que eres la gloria y para muchos, condenas,
muerte que te marchas, muerte que ya llegas.
...
envolviendo a mis soleados en los deseos de tus glorias,
que no respetas luna.... ni llena, ni invisible, ni media,
o que invades ante tristezas o peleas con vidas plenas.
Tú que ante tinieblas de túneles en luto,
puedes quitar mil cantares de mil pájaros que vuelan,
sobre tumbas de margaritas o de rosas de blanca seda
y con tu costal a cuestas de mil almas sangrientas,
te escabulles entre carros, paredes o tormentas.
Tú que no respetas ni pieles ni carteras,
eres la más pura entre todas estas fieras,
que con sus rodillas calcinadas defienden su alma en pena,
y a los ángeles de pluma negra y aureolas que no vuelan
escupes sobre su cielo y sus blancas arenas.
Tú que eres la gloria y para muchos, condenas,
muerte que te marchas, muerte que ya llegas.
...
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