Y en los días de juicio llorarán entonces los ángeles a los demonios
y sus plegarias blasfemas llenarán al mundo de humo color cielo,
llorarán cuando su propio bien les condene al mal por avaricia,
pedirán la salvación cuando el espejo los castigue
con el reflejo de sus almas condenadas,
cuando ya los buenos se quiten la máscara
y el bien sea más moral que actuado y bailado al fuego.
Correrán por las mejillas de los supuestos santos
las supuestas lágrimas de sangre de cristo,
alabarán como religión a la sinceridad carnicera del diablo
y los clavos volarán hacia las palmas de sus manos.
a sus pies maltratados que un día sobre la tierra juzgaron.
Se cubrirán los desdichados del reflejo y no del miedo,
se salvarán los más felices con sus cadenas de hierro
y arderán sin penas los insatisfechos,sin miedo a un ya conocido infierno
a un fin que durante el camino llamó a la puerta en forma de lamento.
Y tranquilos, buenos hombres, también arderán en llamas,
pues por acción, palabra o mal pensamiento,
sus almas están ya condenadas,
al vacío infierno de sus vacías plegarias.