martes, 4 de septiembre de 2018

PÁGINA CERO

Me acuesto entre las nubes
de tus aguas congeladas
que me hacen flotar en versos
de amores y ojos que se empapan
elevándome hasta aquella,
la copa entre la nube más alta.

Escribo de nuevo a la pureza
de un demonio olvidado en el limbo:
se llamaba amor, todos le temían;
ahora le dicen llanto, karma y melancolía...
Pero nadie le corre, solo de él se aíslan
cual pez hacia la superficie,
cual ave escapando entre la brisa.

A veces me veo saltando entre llantos
sonrisas, claveles, cupidos y santos;
a veces me pierdo y siempre me callo 
pero llego hasta el fondo,
al calor de tus promesas desdichadas
con tu amor renovado y con tus aires de grandeza
ante este corazón condenado.

El bien y el mal ¿cuál te define?
entre estos mundos de sonrisas dibujadas
en este presente tan ajeno, tan nuestro,
que me hace perder la cabeza
entre el pasado que me aísla 
y el mañana que nos corroe.