lunes, 20 de marzo de 2017

EL AFORTUNADO

Soy el afortunado, el de la vida hecha espejo,
al que el sol bendice en la mañana con sus rayos
tocando su rostro, afortunado, en armonía con las nubes; 
el de la familia completa, el sin enfermedades... inmortal. 

Soy el afortunado, el de la vida cansada,
el de la perfección mutilada tras los no ruidos;
tras el silencio maldito de la conformidad,
tras la lágrima hipócrita que cae en sincronía con la luna. 

Soy el afortunado, el amo de la ironía;
quien luce como el infierno poblado de nubes, 
pues de fuera me ven y no me respiran,
mientras mi vida, ansiosa, no tan perfecta,
muere en la apariencia, pues aquí dentro expira.

Soy el afortunado, el de la sonrisa fingida,
el del suicidio silencioso; el que camina hacia la noche,
con los ojos estrellados sin el alma comprimida,
pues le son los abrazos tan invisibles como el rocío.

Tengo dentro de mí el matrimonio de la muerte:
un exterior perfecto y un interior vacío.