jueves, 16 de agosto de 2018

Circulos

Y pide a gritos mi masa errante
retroceder mis pasos por aquella calle ciega
¿Cuánto más por renacer en este mundo ya escaso,
herido, adolorido y acabado?
¿Cuánto más por el solo respirar
este aire oscuro, denso y tan mío?

El día lo cuestionaba al reflejo de mi rostro
posado sobre las aguas del edén contaminado
¿Qué será de ti en aquel charco 
en el cual presas quieres tus manos?
Con arrepentimiento cayó de rodillas
ante las mudas palabras del desdichado.

Entonces desea el diablo el revivir mis palabras,
entre sueños dormidos, agonizantes...
Con el sol danzando de esquina a esquina,
entre diferentes tonos, con el mismo sentir
que me cansa, me encierra en este camino circundante;
definido, extenuante, oscuro...
Pero me entrego como un ave a su nido,
y me hundo como una roca inerte en el agua...

Entonces...
¿Cómo no querer presas mis manos
en este finito presente de aguas turbias...
Cuando los comienzos me cansan, 
los caminos me pierden
y los finales me seducen?


No hay comentarios:

Publicar un comentario