martes, 23 de octubre de 2018

NO SER

Optó entre aquellos matorrales del ser
por la hoja marchita de la insumisión,
por el tropezar de la vida opuesta
entre brillantes de gritos ausentes
y miradas de recelo ante el ojo que nunca fue.

Dos caminos tienen aquellos que nunca respiran,
entre matorrales alejados de la grandeza del ser
que no trepan por la rama del ser interior
oculta entre las gotas deslizantes
del miedo, la lujuria y las oscuras miradas,
que se enajenan con miedo ante los deseos mundanos.

Porque entre ser y no ser, no existo,
en este circulo de una dirección, preso en brillo y oscuridad
y en opciones que me encierran en infinitos bosques
de amargura empapada por el deseo de la carne
y la sed del interior por el brillar de las pieles
... Aquellas ocultas tras la corbata de la muerte.

No soy en tu infierno, tampoco en mi paraíso,
con el calor llameante de la libertad que me condena
a una muerte con penas, pero a una vida sin cadenas
que en vida llevo colgadas como el ancla en aquella marea
de aquel barco que nunca se hundirá
ante los deseos de la vida cotidiana, desdichada.

Nunca seré, en tu mundo de amargura,
nunca existí en ese bosque colmado de hojas,
ni en este mar que me rodea de la muerte
en mi cápsula de opciones infinitas,
ni en las ramas que me trepo por la libertad de la golondrina...




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