Le pido ayuda a la nada,
la oscuridad luce más oscura que nunca,
el silencio calla mis quejidos,
voy y vengo en esencia y realidad,
mientras las cadenas atan mis latidos,
¿cuánto corro, estáticos pies?
¿cuánto pienso, mente ingenua?
palabras voladoras inundan mi cabeza
y mi sangre sin sangre queda.
Sufro sin respirar en el vacío de mi pecho,
mis neuronas son la telaraña de mis temores,
con los que lloro sobre el cuerpo de un amor mudo,
con un mundo que parece sordo,
donde yo creo ser el ciego.
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