miércoles, 27 de julio de 2016

AMABAN

Sus manos viajaban sobre su cuerpo,
poro por poro examinaba su piel
y observado entre los matorrales de sus ojos
con aquellos arbustos oculares, hermosas pestañas. 
Sus miradas, tan paralelas como sus latidos,
sus labios sudaban corazones,
la estática jugaba con sus vellos
y él con su cadera. 
Era perfecta, una historia perfecta,
no corrieron para no cansarse, 
pero su corazón frenó,
la sangre se heló,
el viento asoló con fuerza cada nervio
congelando sus sentidos,
disparando a sus manos atadas.
Por el abismo los lanzó el futuro
y ahora... se aman en pasado. 

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