No sé si es nuestro, padre
no sé qué oro, ni que predico,
si el cielo existe o las nubes lloran
¿Y si tu nombre santifico,
podré salvarme ahora?
Que tu voluntad no se haga,
padre eterno e invisible,
porque si morir es tu palabra,
que mi fe se haga invencible.
Y si mis ofensas perdonas,
no miraré al cielo con los ojos vendados,
pues a los que me ofenden no imploro
más que mil vidas malditas,
más que mil sueños frustrados.
Malditas tentaciones,
al infierno estoy condenado.
Maldito mal del cual no me libro,
con esta vida que no vivo
y con sueños que nunca sueño.
Dioses y milagros,
creencias que no creo.
Amén.
no sé qué oro, ni que predico,
si el cielo existe o las nubes lloran
¿Y si tu nombre santifico,
podré salvarme ahora?
Que tu voluntad no se haga,
padre eterno e invisible,
porque si morir es tu palabra,
que mi fe se haga invencible.
Y si mis ofensas perdonas,
no miraré al cielo con los ojos vendados,
pues a los que me ofenden no imploro
más que mil vidas malditas,
más que mil sueños frustrados.
Malditas tentaciones,
al infierno estoy condenado.
Maldito mal del cual no me libro,
con esta vida que no vivo
y con sueños que nunca sueño.
Dioses y milagros,
creencias que no creo.
Amén.
No hay comentarios:
Publicar un comentario