jueves, 17 de octubre de 2019

61

Sobrio entre pasados eternos, me hallo,
perdido cuan mente nunca encontrada
en el vasto y lluvioso terreno de la conciencia.
Pero allí entre los oscuros miedos,
me susurraba el aire en su danzar con la tierra
los secretos mundanos de la efímera libertad:
se refugia con la fría calma del sentimiento 
ante las tentaciones oscuras de la carne,
que se siente infinita por estar ya condenada.
Vacía, momentánea, acabada.
La insólita trampa del querer,
que nos hace adictos al elixir del dolor.
Porque no hay peor miedo entre los locos
que recordar qué es la cordura... 


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