viernes, 19 de agosto de 2016

Renacer

La luna encoge mis entrañas a puntos negros,
mi piel grita de alegría por cada poro sumergido en la oscuridad,
miro al cielo y pienso en lo que quiero y cada cuánto lo odio.
Mis manos se entregan al placer de los excesos;
mi vida vuela a lo más profundo del infierno.

Cada paso es un suspiro menos, pienso y blanco,
pero nada sonríe como antes. La vida pesa.
Mi corazón se sumerge en un mar plagado de tiburones,
me dan miedo sus colmillos color perfección.
No tendré ojos para extasiarme el día que vuele sin miedo,
mientras soy feliz por un momento...

Y mil gritos en el firmamento, más mudos que estás palabras,
condensan a la luna a millones de fracciones,
se pierde la alegría cuando el sol llega,
y el oriente se empalaga con su presencia.
Para mí otro día se encaja en la batalla del tiempo.

Juro a la vida que intentaré vivirla,
la verdad contaminará así no se escuche.
Me daré la última oportunidad.




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