sábado, 9 de diciembre de 2017

Mis dedos se han perdido

Y ahora mis dedos se han perdido
explorando la oscura sombra de la inspiración extraviada
y sus charcos mentales colmados de borrosas palabras,
con sus recuerdos condenados al purgatorio sin memoria;
sin plumas con papeles bailando en el negro césped.

Mis dedos se han perdido entre el blanco de mi mente 
y sus neuronas dormilonas escondidas tras las paredes,
con los fuegos engañosos de su condena que calcina 
en busca de una salida hacia la palabra y su utopía
o a la poesía enclaustrada ante sus letras aturdidas. 

La traidora inspiración no tocó a mi puerta esta noche,
pues tropezó con las cadenas de su mente confundida
que ante mi memoria engañosa de recuerdos entre nubes,
nublados tiene los ojos ante las dormilonas caricias
de una palabra que ahora duerme y una mano que no respira. 

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