martes, 4 de abril de 2017

EL GRAN HOMBRE SIN JUICIO


                                                                      ... A Cleronte de Antígona
Gran hombre sin juicio: amigo del cómo, enemigo del quién.
El que ahogado bajo las frías aguas del sosiego ensimismado
decide hacia sí mismo y por sí mismo vive: guerra mental,
y en su interior matrimonios de audacia, brutalidad e injusticia.

Derecha: Clorifeo; sabio encubierto tras el silencio hecho hombre,
que frente a frente encontrado con la injusticia, calla;
el que bajo las sombras de Cleronte, oh gran hombre,
se sofoca bajo lo que en la tierra llaman el yugo.

Gran hombre sin juicio: amigo del no, enemigo del sí.
Gran mentira te has llevado, pues la tierra le teme
a tus labios, sonrisa, nariz y tus ojos,
que se estrellan más pronto que la luz en tocar tierra.

Todas no las sabes, amargo hombre, llevado de la sinrazón,
y me pregunto si algún corazón en tu pecho habitará
o una nebulosa de negras estrellas y ahumadas decisiones.
Oh, gran hombre: cuánto fallas, cuánto erras, cuánto te desdices.

A tu esposa condenaste, a tu hijo colgaste  y a ti mismo te ahogaste.
Oh, gran hombre muerto en sí mismo, para sí mismo y con sí mismo;
atravesado por las espadas de la ambición, avaricia y audacia,
para al final estar encerrado tras barrotes hechos de carne y hueso.

Oh gran hombre, respiras sepulcralmente bajo tu soledad,
ataste tu cuerda al foco en el cielorraso de la maldad,
y sobre la silla de la incertidumbre, tarde fue, tarde llegaste,
al repentino momento de arrepentirte de tus actos, oh gran hombre.

Cuánto hablas sin oír, cuánto impones ciegamente;
cuánto es lo justo ante lo injusto y cuánto lo que no.
Gran hombre sin juicio: te colgaste bajo tu razón,
en tu sangre te ahogaste y a tu alma del paraíso expulsaste.

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