en la iglesia inhabitable llena de feligreses,
es más de Dios que de los niños,
es más negra que roja,
la hermosa navidad ahora brilla en la memoria.
El inerte árbol que de verde se baña,
ahora es decorado por el amor y la ceniza,
ahora es la rutina hecha festividad.
Y la bien vista pólvora no ilumina el cielo,
muchos solo piden a las bombas no estallar.
Los juguetes se extraviaron en una nebulosa,
las maquinas disparan a los renos de Noel,
ya no llegan corazones, ni las ganas de cantar,
por Siria, Yemen y Ucrania cesará.
La navidad perdió su rojo, quiere de luto caminar.
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