jueves, 17 de agosto de 2017

ESQUINA DE SALÓN

Entonces sin pena toca el sol mis piernas,
y los verderones chismean sobre las ramas secas,
mi cuerpo cae en la trampa de la sombra,
en la esquina que me saca de los ojos ausentes de los muertos vivientes,
de los que se condenan, 
de los que sonríen ante la nada de las palabras y el todo del silencio
huyendo como ansiosos de su infierno de confort.
Las sombras en las esquinas y su orgullo frente a frente,
me conducen a la sexta dimensión del temerario,
en el subterráneo absurdo de la locura oculta tras los ojos,
con sus sombras como cuencas...
Cuencas de esquina de salón,
de oscuros entre paredes,
de color primario y caries en la piedra,
Sombras que camuflan los nervios en días soleados,
y las caras en días de fuego...

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