viernes, 18 de noviembre de 2016

LOS INSATISFECHOS

El cansancio carga con sus almas a cuestas. El interior, más que lo profundo, deslumbra la noche y mente de los inocentes, de los enemigos del aire, de la cara opuesta del amor y la fortuna. Somos la secta de los infelices, insatisfechos; el vomito que ensucia una sociedad pesada. Somos presos del alma de la no felicidad, inconformismo y esposas de hierro mal construidas. No somos condenados por avaricia, simplemente nos entregamos al infierno sin tocar sus llamas; también respiramos dentro de nuestra caja sin ángulos ni oxígeno. Corremos de frente por el sendero izquierdo, caminamos hacia atrás y miramos hacia el cielo; cada abrazo cuenta, cada barrial que empapa nuestros días lluviosos. Quiénes somos más que una generación cansada; quiénes somos más que el parche de la camisa añeja. Los presos, los malos detrás de lo bueno, los invisibles, los no escuchados. Los que corren desnudos sin vergüenza; los que aman con la cabeza. 

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